"...PIENSO IGUALES

LO GRANDE Y LO PEQUEÑO,

PORQUE SIENDO, 

SON DE IGUAL IMPORTANCIA..."

 

Pita Amor, Yo soy mi casa, 1946
 

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Caminas durante unos minutos y doblas a la derecha en la pequeña calle de Taxco hasta llegar al número 25. Un portón te recibe; entras. Delante se muestra un pasillo largo, fresco e iluminado tenuemente con la luz del sol. Ahí, la naturaleza es abundante, generosa y produce un espacio íntimo. Algunos pájaros, unas cuantas lagartijas y un gato merodeador habitan intermitentemente este corredor ajardinado. Entras por alguna de las puertas y te encuentras dentro de un espacio amplio, muy generoso en altura, como el que solían tener las casas antiguas.  

 

Al fondo del edificio, una escalera te invita a subir, subir hacia la luz, hacia otras experiencias. Subes y ves el cielo. La luz inunda un gran espacio: una gran terraza. La escalera sube hasta donde termina la arquitectura; la arquitectura termina donde comienza el cielo. 

Fotografía:
Onnis Luque

Mobiliario:
Blu Dot

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